
La poesía le
permite al escritor derramar sobre el papel las emociones que lentamente transforma
en arte a través de la razón. No es un trabajo fácil. Es un trabajo que amerita
tiempo y gusto ya que en esencia es una necesidad que gobierna las horas de
sueño, las tardes azul-naranja y las mañanas con olor a café y pan recién
horneado. Más aun cuando no hay mayor expectativa que ver al final el resultado
pulcro, diáfano y exacto de lo que se imaginaba entre brumas celestes. En otras
palabras, escribir un poema ya es una tarea digna de elogiar. Pero escribir un
poema y, además, una versión que funciona como un reflejo de ese poema; ya es
transitar el camino de la vanguardia con planteamientos significativos que
convocan a nuevas formas y cadencias. Bastaría con leer los veinte poemas que
conforman el libro para sentirse extasiado con un banquete de imágenes y
sensaciones plasmadas con un lenguaje limpio y certero, que denota la lucidez y
maestría del poeta. Sin embargo, hay más: para cada poema se ha ofrecido otro
poema que embelesa y reafirma las construcciones delicadas y rigurosas de su
poema predecesor. Donald Jaimes Zubieta[1], gerente de la Editorial
Casa del Escritor, considera a estos reflejos metapoemas y los describe como un
poema del poema. Y sí, podrían
enmarcarse dentro de la metapoesía por lo novedoso de la forma y estilo donde
los reflejos hacen trascender la propuesta del escritor.
El reflejo depende de la superficie y del estado de
ánimo —puede ser feliz o doloroso, justo o infame, de ojos puros o sarcásticos,
o simplemente ser todo al unísono—. Y en ese sentido el autor logra su
objetivo: El poema y su reflejo pueden leerse cada vez con experiencias
diferentes como la vida misma. Esa vida que se cuela por las letras de estos fragmentos:
Poema Once (fragmento)
Y tus
pasos alienados
Se
contagian interminablemente
Con la
lentitud de la griposa esperanza
Reflejo Once (fragmento)
Los
pasos alienados se les antojan interminables
Y las
calles ociosas se contagian lentamente
Con la
gripe de la triste esperanza
El camino trajinado por el poeta para lograr esta
nitidez y contundencia revela ya la madurez y la fuerza para descubrirnos un
estilo propio y una forma particular de transitar su mundo y de deconstruir esa
realidad ilógica que no acepta y que es, igualmente, la temática del poemario.
Wilfredo Mújica que prologa el libro destaca, asimismo, la inconformidad del
autor con esa “realidad discriminada y
maltratada”. Entonces, no estamos hablando solo de la forma
sino de la esencia de unos versos atribulados y dolorosos que conmueven, que
llaman a la introspección. De esta manera, el libro está organizado en tres
partes llamadas Esperanzas; esperanzas que parecen muy lejanas, casi perdidas,
pero que renacen día tras día al llamarnos a buscar luz dentro de nosotros:
Poema Diez (fragmento)
¿Ubicarán
la razón de la sinrazón?
¿Hablarán
como todos los organismos,
De
fósiles y de hombres muertos
Estadísticamente
lejanos?
¿Cerrarán
los ojos en un intento por derrotar a la maldad
Con
efímeras ilusiones de animales románticos?
¿Lograrán
ver reproducirse a las estrellas
Donde
solo existen tinieblas
Y
garabatos de leyes antinaturales e
idiomas
convocados por los dioses de las tormentas?
Reflejo Diez (fragmento)
¿Ubicarán
la sinrazón de la razón?
¿Hablarán
los hombres de estadísticas lejanas, de fósiles
Y de
organismos muertos sin nacer?
¿Cerrarán
a la maldad con efímeras ilusiones,
En un
intento por derrotar a los ojos fríos de los animales
románticos?
¿Se
reproducirán las tinieblas y los garabatos sobre las estrellas
Donde
solo existen leyes antinaturales
Convocados
por los dioses y sus idiomas tormentosos?
El poemario de
José Antonio Contreras es un tributo a la poesía, a la poesía que se siente en
las entrañas, poesía que desarma y que trastoca esa verdad enchapada en metal
rosado y doré —sangre lavada una y otra vez por nuestra miopía y celeridad
analítica— que nos deja murciélagos revoleteando en el estómago y la necesidad
de buscar en nuestro reflejo los soles que han migrado a otras constelaciones:
Poema dos (fragmento)
Poesía
de sangre que se escapa por las venas ardientes
Reflejo dos (fragmento)
Sangre
ardiente que se escapa por las venas de la poesía
Por último, la poesía de José Antonio Contreras si
bien puede entenderse como poesía filosófica por su complejidad y
planteamientos a través de la argumentación y constante reflexión, el halo de
sensibilidad que impregnan sus versos los hacen al mismo tiempo accesibles;
versos que se multiplican, que caminan de nuestra mano, que dudan y al mismo
tiempo creen. El poemario es, entonces, el reflejo de esa esperanza que vemos
calcinada, pero que renace con cada nuevo amanecer para recordarnos la vivencia
de la solidaridad y el respeto bajo el auspicio del amor en todas sus
facetas.
Reseña del poemario De esperanzas y otros Reflejos,
del escritor peruano José Antonio Contreras, editado por Instituto Cultural
Iberoamericano (2017).
Autora: Paola Sualvez (Paola Suárez Alvarez) 29.01.
2019
Es un gran poemario, retrato de estas tierras y estos tiempos.
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