martes, 29 de enero de 2019

EL REFLEJO DE LA ESPERANZA O LA ESPERANZA EN QUE QUEREMOS REFLEJARNOS.





La poesía le permite al escritor derramar sobre el papel las emociones que lentamente transforma en arte a través de la razón. No es un trabajo fácil. Es un trabajo que amerita tiempo y gusto ya que en esencia es una necesidad que gobierna las horas de sueño, las tardes azul-naranja y las mañanas con olor a café y pan recién horneado. Más aun cuando no hay mayor expectativa que ver al final el resultado pulcro, diáfano y exacto de lo que se imaginaba entre brumas celestes. En otras palabras, escribir un poema ya es una tarea digna de elogiar. Pero escribir un poema y, además, una versión que funciona como un reflejo de ese poema; ya es transitar el camino de la vanguardia con planteamientos significativos que convocan a nuevas formas y cadencias. Bastaría con leer los veinte poemas que conforman el libro para sentirse extasiado con un banquete de imágenes y sensaciones plasmadas con un lenguaje limpio y certero, que denota la lucidez y maestría del poeta. Sin embargo, hay más: para cada poema se ha ofrecido otro poema que embelesa y reafirma las construcciones delicadas y rigurosas de su poema predecesor. Donald Jaimes Zubieta[1], gerente de la Editorial Casa del Escritor, considera a estos reflejos metapoemas y los describe como un poema del poema. Y sí, podrían enmarcarse dentro de la metapoesía por lo novedoso de la forma y estilo donde los reflejos hacen trascender la propuesta del escritor.
El reflejo depende de la superficie y del estado de ánimo —puede ser feliz o doloroso, justo o infame, de ojos puros o sarcásticos, o simplemente ser todo al unísono—. Y en ese sentido el autor logra su objetivo: El poema y su reflejo pueden leerse cada vez con experiencias diferentes como la vida misma. Esa vida que se cuela por las letras de estos fragmentos:

Poema Once (fragmento)
Y tus pasos alienados
Se contagian interminablemente
Con la lentitud de la griposa esperanza

Reflejo Once (fragmento)
Los pasos alienados se les antojan interminables
Y las calles ociosas se contagian lentamente
Con la gripe de la triste esperanza

El camino trajinado por el poeta para lograr esta nitidez y contundencia revela ya la madurez y la fuerza para descubrirnos un estilo propio y una forma particular de transitar su mundo y de deconstruir esa realidad ilógica que no acepta y que es, igualmente, la temática del poemario. Wilfredo Mújica que prologa el libro destaca, asimismo, la inconformidad del autor con esa “realidad discriminada y maltratada”.    Entonces, no estamos hablando solo de la forma sino de la esencia de unos versos atribulados y dolorosos que conmueven, que llaman a la introspección. De esta manera, el libro está organizado en tres partes llamadas Esperanzas; esperanzas que parecen muy lejanas, casi perdidas, pero que renacen día tras día al llamarnos a buscar luz dentro de nosotros:

Poema Diez (fragmento)
¿Ubicarán la razón de la sinrazón?
¿Hablarán como todos los organismos,
De fósiles y de hombres muertos
Estadísticamente lejanos?
¿Cerrarán los ojos en un intento por derrotar a la maldad
Con efímeras ilusiones de animales románticos?
¿Lograrán ver reproducirse a las estrellas
Donde solo existen tinieblas
Y garabatos  de leyes antinaturales e
idiomas convocados por los dioses de las tormentas?

Reflejo Diez (fragmento)
¿Ubicarán la sinrazón de la razón?
¿Hablarán los hombres de estadísticas lejanas, de fósiles
Y de organismos muertos sin nacer?
¿Cerrarán a la maldad con efímeras ilusiones,
En un intento por derrotar a los ojos fríos de los animales
románticos?
¿Se reproducirán las tinieblas y los garabatos sobre las estrellas
Donde solo existen leyes antinaturales
Convocados por los dioses y sus idiomas tormentosos?

 El poemario de José Antonio Contreras es un tributo a la poesía, a la poesía que se siente en las entrañas, poesía que desarma y que trastoca esa verdad enchapada en metal rosado y doré —sangre lavada una y otra vez por nuestra miopía y celeridad analítica— que nos deja murciélagos revoleteando en el estómago y la necesidad de buscar en nuestro reflejo los soles que han migrado a otras constelaciones: 

Poema dos (fragmento)
Poesía de sangre que se escapa por las venas ardientes
Reflejo dos (fragmento)
Sangre ardiente que se escapa por las venas de la poesía
  
Por último, la poesía de José Antonio Contreras si bien puede entenderse como poesía filosófica por su complejidad y planteamientos a través de la argumentación y constante reflexión, el halo de sensibilidad que impregnan sus versos los hacen al mismo tiempo accesibles; versos que se multiplican, que caminan de nuestra mano, que dudan y al mismo tiempo creen. El poemario es, entonces, el reflejo de esa esperanza que vemos calcinada, pero que renace con cada nuevo amanecer para recordarnos la vivencia de la solidaridad y el respeto bajo el auspicio del amor en todas sus facetas.    

Reseña del poemario De esperanzas y otros Reflejos, del escritor peruano José Antonio Contreras, editado por Instituto Cultural Iberoamericano (2017).
Autora: Paola Sualvez (Paola Suárez Alvarez) 29.01. 2019





[1] Los metapoemas de José Antonio Contreras, Donald Jaimes Zubieta. 2018.

1 comentario: