La
cotidianidad de nuestros días se traslada a través de la visión de Jesús David
Buelvas a un cúmulo de historias condensadas en un lunes cualquiera. El
tránsito de los personajes nos conecta con la cosmovisión de una voz que trata
de emanciparse de la Cartagena idealizada. Samuel es el espejo donde podemos
vernos sin filtros ni artificios, pero que muestra la ensoñación por ese
paraíso resguardado entre murallas. La dualidad de la vida misma que se cuela
como un lienzo con parches y trazos inciertos.
“El centro es un conglomerado de ires y
venires, un bullir de gente con las esperanzas aplazadas”
Al mismo tiempo, el trasfondo filosófico y la crítica
son el cimiento de la obra que danza con diferentes pareceres estructurados con
lógica y sencillez.
“En los últimos días había estado
organizando un conjunto de ideas acerca del tiempo desperdiciado gracias a las
tareas inútiles y a todos los actos fallidos cometidos por los seres humanos.
Para Samuel la humanidad entera había tenido desde siempre la manía
irremediable de perder inmensas cantidades de tiempo cometiendo y enmendando
errores a grande y pequeña escala”
“El centro de la ciudad le gustaba
mucho a cualquier hora del día. Estar allí era poder dedicarse a caminar sin
rumbo fijo, con el solo pretexto de perder el tiempo, de no tener que llegar a cualquier
parte; esculcando libros en una biblioteca, echado en una banca mirando el
trasegar de la gente o simplemente recostado, pasando el rato mientras
escuchaba las conversaciones de los estudiantes, de los ancianos pensionados o
de los desocupados en cualquiera de los parques de Cartagena”
La
voz de Norma se siente como un eco que no cesa, que se mantiene en el tiempo,
que nos habla de la solidaridad y del amor tangible que es posible tocar y
escuchar. Es un llamado a descubrir la bondad en nosotros, a no juzgar por la
apariencia, a empatizar con las circunstancias del otro, a creer que hay
esperanzas aún a pesar de la oscuridad que nos habita, de la separatidad que
nos destruye de forma ineludible.
“Norma no sabía con exactitud que había en el
par de luceros que iluminaban la faz de ese ángel extraviado, pero si tenía la
certeza absoluta de que en esos ojos existía algo que la llevaba más allá de
las puertas de cualquier incertidumbre”
“He caminado hasta el cansancio para
venir a sentarme bajo la sombra de un laurel. Cerca de este sitio, hay un
polideportivo en el que tres hombres y dos mujeres hacen ejercicio. Los
observo. Otra forma de escapar. Puede ser. En medio del lugar en que me he
detenido hay una piedra enorme, rugosa. Sus pliegues están cubiertos por un
musgo fresco que se deshace al contacto de mis dedos. Por un costado de la
piedra avanza un caracol cuya existencia reclama mi atención de una forma que
yo mismo considero exagerada”
“Uno de los dos caería en cualquier momento
bajo el inexorable destino que le guardaba el cuchillo del otro. Cuando eso
sucediera no habría espacio sino para la retirada, evitando cualquier
comentario impertinente frente a las indagatorias de la policía. Todo quedaría
bien oculto bajo la ley que impera en esos barrios donde el mejor aliado de
todos suele ser el silencio”
Cartagena
es un personaje más de la obra, no es solo el espacio en que transcurre la
acción. Esta dibujada con sus calles y parques, con su frondosidad y ambivalencia,
con los rostros de los habitantes temporales de sus plazas. La lentitud
particular del tiempo trasciende las páginas y se vive como parte del Caribe,
de esa forma sui generis de ver y
sentir la vida.
“Sí, Cartagena, esa ciudad de
contrastes sobre la cual se decían muchas cosas pero que él tan solo percibía
como el sitio donde quería seguir viviendo, tal vez para regodearse en esos
paseos infinitos de domingo, cuando tomaba una buseta cualquiera e iba a parar
hasta las playas de Marbella donde después de contemplar la retirada de los últimos
bañistas, matizada por un sol rojizo y una brisa salobre, emprendía una
caminata extasiante que iba a terminar casi siempre en el Monumento de los Océanos”
Este o cualquier otro lunes es una obra que nos invita a reflexionar no solo sobre
los problemas que nos aquejan como sociedad, sino sobre la incertidumbre de la
existencia misma. Es también una panorámica en alta resolución que nos muestra
lo que todos ven y lo que se oculta tras la indiferencia que nos desdibuja como
humanos.
Reseña de la novela. Este o cualquier otro lunes del escritor Jesús David Buelvas Pedroza. Mendi-Kante ediciones. 2019.
Sualvez 2019

Gracias Paola. Empezar este viernes leyendo esta reseña sobre mi novela ha sido gratificante. El sabor del café se me ha hecho aún más agradable gracias a ti y a tus palabras cordiales sobre mi novela.
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