domingo, 8 de diciembre de 2019

ESTE O CUALQUIER OTRO LUNES







La cotidianidad de nuestros días se traslada a través de la visión de Jesús David Buelvas a un cúmulo de historias condensadas en un lunes cualquiera. El tránsito de los personajes nos conecta con la cosmovisión de una voz que trata de emanciparse de la Cartagena idealizada. Samuel es el espejo donde podemos vernos sin filtros ni artificios, pero que muestra la ensoñación por ese paraíso resguardado entre murallas. La dualidad de la vida misma que se cuela como un lienzo con parches y trazos inciertos.

“El centro es un conglomerado de ires y venires, un bullir de gente con las esperanzas aplazadas”

 Al mismo tiempo, el trasfondo filosófico y la crítica son el cimiento de la obra que danza con diferentes pareceres estructurados con lógica y sencillez.

“En los últimos días había estado organizando un conjunto de ideas acerca del tiempo desperdiciado gracias a las tareas inútiles y a todos los actos fallidos cometidos por los seres humanos. Para Samuel la humanidad entera había tenido desde siempre la manía irremediable de perder inmensas cantidades de tiempo cometiendo y enmendando errores a grande y pequeña escala”

“El centro de la ciudad le gustaba mucho a cualquier hora del día. Estar allí era poder dedicarse a caminar sin rumbo fijo, con el solo pretexto de perder el tiempo, de no tener que llegar a cualquier parte; esculcando libros en una biblioteca, echado en una banca mirando el trasegar de la gente o simplemente recostado, pasando el rato mientras escuchaba las conversaciones de los estudiantes, de los ancianos pensionados o de los desocupados en cualquiera de los parques de Cartagena”

La voz de Norma se siente como un eco que no cesa, que se mantiene en el tiempo, que nos habla de la solidaridad y del amor tangible que es posible tocar y escuchar. Es un llamado a descubrir la bondad en nosotros, a no juzgar por la apariencia, a empatizar con las circunstancias del otro, a creer que hay esperanzas aún a pesar de la oscuridad que nos habita, de la separatidad que nos destruye de forma ineludible.

“Norma no sabía con exactitud que había en el par de luceros que iluminaban la faz de ese ángel extraviado, pero si tenía la certeza absoluta de que en esos ojos existía algo que la llevaba más allá de las puertas de cualquier incertidumbre”


 El entramado de la narración lleva a contemplar ese universo de ideas que confluye en imágenes vivas que nos enfrentan a nuestra incongruencia, a la constante que define nuestros actos. Asimismo, los detalles delinean escenas que discurren a buen ritmo y mantienen la expectativa, haciéndonos partícipes de esa realidad que invisibilizamos.

“He caminado hasta el cansancio para venir a sentarme bajo la sombra de un laurel. Cerca de este sitio, hay un polideportivo en el que tres hombres y dos mujeres hacen ejercicio. Los observo. Otra forma de escapar. Puede ser. En medio del lugar en que me he detenido hay una piedra enorme, rugosa. Sus pliegues están cubiertos por un musgo fresco que se deshace al contacto de mis dedos. Por un costado de la piedra avanza un caracol cuya existencia reclama mi atención de una forma que yo mismo considero exagerada”

 “Uno de los dos caería en cualquier momento bajo el inexorable destino que le guardaba el cuchillo del otro. Cuando eso sucediera no habría espacio sino para la retirada, evitando cualquier comentario impertinente frente a las indagatorias de la policía. Todo quedaría bien oculto bajo la ley que impera en esos barrios donde el mejor aliado de todos suele ser el silencio”

Cartagena es un personaje más de la obra, no es solo el espacio en que transcurre la acción. Esta dibujada con sus calles y parques, con su frondosidad y ambivalencia, con los rostros de los habitantes temporales de sus plazas. La lentitud particular del tiempo trasciende las páginas y se vive como parte del Caribe, de esa forma sui generis de ver y sentir la vida.

“Sí, Cartagena, esa ciudad de contrastes sobre la cual se decían muchas cosas pero que él tan solo percibía como el sitio donde quería seguir viviendo, tal vez para regodearse en esos paseos infinitos de domingo, cuando tomaba una buseta cualquiera e iba a parar hasta las playas de Marbella donde después de contemplar la retirada de los últimos bañistas, matizada por un sol rojizo y una brisa salobre, emprendía una caminata extasiante que iba a terminar casi siempre en el Monumento de los Océanos”

Este o cualquier otro lunes es una obra que nos invita a reflexionar no solo sobre los problemas que nos aquejan como sociedad, sino sobre la incertidumbre de la existencia misma. Es también una panorámica en alta resolución que nos muestra lo que todos ven y lo que se oculta tras la indiferencia que nos desdibuja como humanos.

Reseña de la novela. Este o cualquier otro lunes del escritor Jesús David Buelvas Pedroza. Mendi-Kante ediciones. 2019.


Sualvez 2019

1 comentario:

  1. Gracias Paola. Empezar este viernes leyendo esta reseña sobre mi novela ha sido gratificante. El sabor del café se me ha hecho aún más agradable gracias a ti y a tus palabras cordiales sobre mi novela.

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